Cómo hacer una panorámica nocturna

Las imágenes panorámicas permiten conseguir una visión con un campo mayor del que se podría obtener con cualquier gran angular, y además con una resolución elevada que hacen posibles ampliaciones e impresiones en papel. Una de las posibilidades que ofrecen es sacar el arco completo de la Vía Láctea entre los meses de mayo y julio, cuando comienza a ganar altura sobre el horizonte. La técnica consiste básicamente en disparar desde un punto varias fotografías con idénticos parámetros variando únicamente el ángulo horizontal (el azimut) y con suficiente superposición entre ellas para que se puedan unir con un software apropiado. Dicho así parece algo sencillo, pero hay que tener una serie de consideraciones en cuenta para que el resultado sea bueno, sobre todo cuando se trata de imágenes nocturnas, pues la misma dificultad inherente a la fotografía nocturna la tendremos con una panorámica en idénticas condiciones. Componer una panorámica nocturna tiene dos fases igual de importantes: el proceso de obtención de las tomas en campo y el procesado. El material necesario es una cámara (que permita un control completamente manual de la toma), un trípode estable dotado de una rótula con nivel de burbuja y un disparador a distancia.

Panorámica del cielo invernal con luz zodiacal

Capturando las imágenes

Una panorámica se compone a partir de tomas verticales consecutivas con cierta superposición entre ellas, realizadas desde el mismo punto y con los mismos valores de diafragma, velocidad, sensibilidad y balance de blancos. Además las condiciones de iluminación deben ser similares, pues cualquier variación brusca (debida por ejemplo a un coche inoportuno) creará discontinuidades en el resultado. Por tanto es imprescindible utilizar la cámara en modo completamente manual. Lo primero que deberíamos hacer es estacionar bien el trípode ayudándonos de un nivel de burbuja para que el cabezal quede bien horizontal. En la rótula la cámara debe quedar de modo que resulten tomas en vertical.

El siguiente paso es enfocar, siendo el método más rápido hacerlo en modo automático con un objeto brillante; si sacamos algún elemento en primer plano podemos ayudarnos de un láser o de las tablas de hiperfocales para garantizar que tanto el objeto como las estrellas queden enfocadas. Es conveniente hacer tantas pruebas como sean necesarias para asegurarnos de un buen enfoque, y una vez que lo tengamos claro desactivamos el enfoque automático para que la cámara no lo intente cada vez que disparemos. Si queremos sacar la Vía Láctea tendremos que asignar una sensibilidad de al menos 3200 ISO, el diafragma abierto al máximo y un tiempo de exposición de entre 20 y 30 segundos, considerando que para este tipo de imágenes lo mejor es utilizar grandes angulares (focales cortas), por ejemplo un 14 mm.

El giro de la cámara teóricamente se tendría que realizar sobre el eje de las lentes del objetivo, pero la fijación al cabezal normalmente se encuentra en el cuerpo de la cámara, realizando así el movimiento alrededor del eje del plano del sensor, lo que origina errores de paralaje que resultan especialmente patentes si tenemos un primer plano. Existen rótulas especiales de panorámicas que permiten situar el cuerpo de la cámara a la distancia apropiada del eje de giro según la focal del objetivo; resultan muy útiles pero tampoco son imprescindibles dado que estos errores, así como las distorsiones inducidas por la óptica, se pueden corregir en el procesado (siempre que no sean excesivos). 

No conviene quedarse cortos con el número de tomas, cuanto más superpuestas estén más fácil será obtener una buena panorámica. Hay que tener en cuenta que si apuramos mucho las zonas comunes podría ocurrir que quedaran zonas en los extremos sin superposición tras la corrección de las distorsiones del objetivo. Si existen dudas con alguna toma es mejor repetirla.

Procesado y unión de las tomas

Un buen programa para la composición de mosaicos de imágenes y panorámicas es fundamental. Hay que tener en cuenta que los procesos automáticos de programas como Photoshop o similares no dan buenos resultados con imágenes nocturnas, pues no son capaces de identificar los elementos comunes en escenas con tan poca luz. Lo más seguro es que aparecerán estrellas duplicadas y discontinuidades (como franjas oscuras) a lo largo de la panorámica, eso si directamente no nos da mensajes de error. Por eso es fundamental tener la posibilidad de establecer los puntos de control (los puntos comunes entre fotos) de modo manual, una labor tediosa pero necesaria para un buen resultado. El programa que utilicemos debe también ser capaz de corregir las distorsiones y viñeteos propios del objetivo, mayores cuanto menor sea su focal, un paso previo a la unión de las tomas indispensable. También nos debería permitir elegir el tipo de proyección para la imagen completa, que en la realidad corresponderá a una porción importante de una esfera que hay que transformar en una imagen plana. No dará igual resultado una proyección cilíndrica de Lambert que una de Mercator o que una de tipo cónico.

De todos los programas que he indagado el mejor es Hugin Panorama Creator, programa gratuito que se puede descargar en esta web. Es posible trabajar con él con dos interfaces: una sencilla a través de un asistente y otra avanzada algo más compleja pero bastante intuitiva. Lo suyo es utilizar primero el asistente y si da errores (que seguramente los dará) pasar al modo avanzado para realizar el ajuste manual. Describo los pasos básicos con las siguientes capturas de pantalla.

1. Cargar las imágenes

Por defecto se abre la vista con el asistente, donde cargamos la lista de imágenes que pretendemos unir en una panorámica. Hemos de especificar el tipo de objetivo que hemos utilizado, su distancia focal y el factor multiplicador de la distancia focal (a tener en cuenta si no utilizamos una cámara de formato completo).

2. Alineación y unión automática

Una vez aportados estos datos básicos le damos al botón alinear y el programa buscará automáticamente los puntos comunes entre las imágenes, corregirá las distorsiones (según el tipo de objetivo utilizado) y realizará una unión provisional donde podremos ver el resultado. Lo más seguro es que haya errores y es entonces cuando toca el proceso manual. 

3. Alineación manual

Abrimos la pestaña “distribución”, que nos muestra las fotos y sus relaciones en forma de líneas que las unen. Si pulsamos sobre alguna de ellas se abrirá la vista avanzada en una ventana diferente, y en la pestaña “puntos de control” vamos viendo los pares de fotos con los puntos elegidos automáticamente, que podemos editar o eliminar, así como añadir manualmente otros puntos de control, mejor cuanto mayor sea su número y más dispersos estén por la imagen. Hay que revisar cada par de fotos que presenten áreas comunes y añadir un buen número de puntos de control para que el resultado sea satisfactorio. Una vez completado el proceso volvemos a la ventana del asistente y pulsamos nuevamente el botón “alinear”.

Elegir la proyección y crear la panorámica

En la ventana “proyección” elegimos de la lista desplegable el tipo de proyección que queremos que utilice el programa para mostrar el resultado. Hay bastantes opciones para elegir y se pueden probar diversas, aunque las más utilizadas son las cilíndricas que mantienen las proporciones en el horizonte. Una vez especificada la proyección le damos al botón “crear la panorámica” del asistente y si el resultado es bueno es el momento de mover, centrar y recortar la panorámica, que se hace en las pestañas “mover/arrastrar” y “recorte”. Si hemos identificado un buen número de puntos de control el resultado no debería presentar estrellas duplicadas ni discontinuidades. Una posibilidad muy interesante es realizar mosaicos de la totalidad del cielo eligiendo la opción “ojo de pez”. 


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