
La observación astronómica es una afición muy gratificante, a pesar de conllevar ciertas incomodidades. Nuestros ojos son suficientes para iniciarnos en el conocimiento de la bóveda celeste. También unos prismáticos pueden ofrecernos un buen comienzo para localizar las nebulosas más brillantes y extensas. Superados estos dos niveles vendrá la difícil decisión de adquirir un telescopio que alcance un equilibrio entre nuestras expectativas y el presupuesto disponible.
El cielo a simple vista
Lo primero que debe hacer el que haya sentido el prurito del astrónomo es salir de noche a un lugar lo suficientemente oscuro, sin más instrumentos que una linterna con filtro rojo y un planisferio (o una aplicación de planetario en el teléfono). Orientarnos e identificar las constelaciones y sus estrellas es una iniciación fundamental.



Observar con prismáticos
Con unos prismáticos y unos mapas del cielo más detallados podemos identificar y observar las nebulosas, galaxias y los cúmulos de estrellas más brillantes. Todo astrónomo amateur que se precie debería tener unos con los que perderse por los campos estelares del plano galáctico. A más abertura y menos aumento tendremos una imagen más luminosa, que nos dejará boquiabiertos en un cielo oscuro.
El telescopio
Un telescopio consiste en una serie de elementos ópticos (lentes o espejos) dispuestos para captar luz y focalizarla de modo que pueda estimular y formar imagen en nuestra retina (o en el sensor de una cámara), montados sobre un soporte mecánico. Los primeros forman el tubo óptico y el soporte mecánico está formado por la montura. Todo descansa sobre una base que suele ser un trípode o una columna. Tan importante es la calidad óptica como la mecánica.
Se puede encontrar en el mercado una gran variedad de tipos y marcas de telescopios, tanta que elegir uno puede suponer un quebradero de cabeza. Hay que tener muy claro qué tipo de observación queremos practicar y dónde podemos hacerlo para elegir el instrumento que mejor se adapte a nuestras circunstancias y presupuesto. Conocer cómo funciona un telescopio es un paso imprescindible. En esta página encontrarás información que te ayude en esa decisión.

Conocer lo que estamos observando
Un borrón difuso a través del telescopio nos pone la carne de gallina cuando sabemos que esos fotones han viajado, por ejemplo, durante 60 millones de años antes de estimular nuestra retina. O lo que es lo mismo: que se trata de una galaxia a 60 millones de años luz de nosotros. Es fundamental conocer lo que observamos. Para ayudar en ese proceso autodidacta hay muchos libros de diverso nivel, que iré proponiendo y comentando en este blog.
